El sábado 4 de abril pasado los relojes retrocedieron una hora, marcando el inicio del horario de invierno. Este cambio implica que amanece más temprano y que las tardes son más cortas y oscuras.
Hay que destacar las ventajas de este cambio para nuestro organismo: tener más luz en la mañana permite al cerebro entender que es de día, estar concentrado y activo, mientras que más oscuridad en la noche nos ayuda a sintetizar melatonina, nuestra hormona natural del sueño, facilitando así conciliar el sueño y descansar mejor.
Para adaptarse mejor a este cambio de horario (lo que según expertos puede demorar entre 2 a 3 semanas) se sugiere aumentar la exposición a la luz durante las mañanas, lo que ayuda al cerebro a funcionar de manera óptima y concentrada. Además, recomienda concentrar las actividades intelectuales en la primera parte del día, así como moderar el consumo de bebidas estimulantes como el té o el café durante la tarde y la noche.
Te invitamos a conocer nuestro decálogo del sueño, con hábitos saludables para mejorar la calidad de tu descanso:
- Fijar horarios regulares para dormir y despertar.
- Evite siestas prolongadas durante el día. No exceda los 45 minutos.
- No beba alcohol en grandes cantidades 4 horas antes de acostarse.
- No tomar cafeína 6 horas antes de acostarse. Incluye café, té, colas y chocolate.
- No ingiera comidas abundantes, picantes o muy dulces 4 horas antes de dormir.
- Realice el ejercicio, pero no inmediatamente antes de acostarse.
- Dormir en un ambiente confortable y tranquilo.
- Mantenga una temperatura agradable y una buena ventilación en la habitación.
- Reduzca la exposición a ruidos y luces innecesarias en el dormitorio.

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